Cursillo de colaboradores de México.

Este año el cursillo de colaboradores de México se realizó del 17 de julio al 15 de agosto en el centro de retiros Quo Vadis, Estado de México. El equipo directivo estuvo compuesto por: Bernardo Pérez, laico consagrado y director del cursillo; P. Manuel Reyes, L.C.; P. Gonzalo Rebollo, L.C.; P. Pablo Solís, L.C.; Pablo Beuchat, laico consagrado y Martín Sosa, ex colaborador. Participaron 58 jóvenes: provenientes de México, Brasil, España, Estados Unidos, Colombia. El cursillo se dividió en cuatro etapas: 1. El Hombre: elemento humano de la persona, antropología, liderazgo, etc. 2. El Cristiano: bases de vida y doctrina cristiana. 3. El Regnum Christi: Manual, carisma, metodología, ECYD. 4. El Colaborador: Manual del colaborador, dinámicas de grupo, etc. Se tuvieron algunos minicursos: Antropología, Fundamentos de la fe católica, Taller de oración, Regnum Christi y ECYD, Manual del Colaborador, uso del tiempo, coaching y autoconocimiento, etc. Estos cursos fueron impartidos por miembros de las 4 ramas del Movimiento. Además hubo varios testimonios de ex colaboradores. Hubo también algunas actividades de paseo y convivencia: paseo a El Nevado de Toluca, paseo a la Universidad Anáhuac México, Talentshow, Karaoke Night, etc. Una novedad de este año fue el MercyRally organizado por ex colaboradores, en el que cada equipo tenía que realizar al menos 7 obras de misericordia, en el centro de la Ciudad de México. Otro momento importante son las misiones, que este año se realizaron en Aquixtla Puebla y duraron 4 días. El día 5 de agosto, el P. Paul Lara, L.C., director territorial de Monterrey, entregó los destinos, que fueron los siguientes: - 19 al territorio de Monterrey. - 18 al territorio de México (centro y sureste del país, además de El Salvador y Guatemala). - 5 a España (Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla). - 4 a Oaklawn Academy en Wisconsin. - 4 a Dublin Oak. - 4 a Chile. - 2 a Filipinas. - 2 a Colombia. De los 58 colaboradores, 21 fueron destinados a trabajar exclusivamente con jóvenes, 24 exclusivamente al ECYD, 8 a academia y 5 tanto a ECYD como con jóvenes. A continuación compartimos algunos testimonio sobre el cursillo: Roberto Valencia, colaborador generación 2017-2018: “Qué grande es Dios, y este último verano lo he comprobado. Y es que Sus tiempos son perfectos. Qué grande es Dios que me creó por amor y espera ardientemente que yo regrese a Él algún día. Qué tan grande es Él que su omnipotencia se frena ante mi libertad. Dios me ama tanto que no es un Dios que imponga u obligue, sino que permite y faculta para que cada quien lo busque por amor. Y prosiguiendo estas palabras, he de confesar que mi caso actualiza lo anterior: Dios se permitió esperarme a estar listo, llamarme incesantemente, buscarme, y reclutarme. Así pues, de repente, a media licenciatura, a un estudiante dedicado de Derecho le nació la inquietud de seguir a Dios. No tuve ganas de portar un paliacate blanco, no quise llegar a un destino desconocido a ser la figura pública que representara a Dios ni mucho menos, sino que simplemente fue muy claro cómo Él me llamó a servirle. Fue muy clara la voz de Dios diciendo: “Sé que me ofreces tu 100% en lo que haces, pero ahora dame el 100% de tu tiempo”. Acto seguido, yo ya tenía ganas de servirle, y en virtud del ambiente en el que me desenvuelvo, lo más cercano a lo que yo buscaba era ser Colaborador. Llegando al cursillo esperé muchas cosas. La verdad es que yo ya traía un estereotipo de lo que el cursillo y mi Generación de Colaboradores serían, sin embargo, fue un choque de realidad tremendo darme cuenta que nada fue como lo esperaba. ¡Todos eran normales! No había ningún “super mocho” que hablara de Dios todo el tiempo, no se percibía una sed sobre humana de estar todo el día frente al Santísimo, no hablaban de vidas de Santos durante la comida… simplemente eran chavos normales. Todo ello me costó mucho trabajo procesarlo, hasta que entendí que el Colaborador no es el mejor, sino el que quiere serlo y el que se lo permite a Dios. Y repito: yo vengo a encontrarme con Cristo y encontrarlo en los demás. Vengo a crecer en la fe. Vengo a mejorar como católico e hijo suyo. Monterrey o Cotija, ECyD o Academia, un año o dos, yo vengo a darlo todo por Dios, no para “agradecerle lo mucho que me ha dado”, ni para “formarme”, sino que vengo a encontrarme con Dios porque una vez que uno siente su presencia tan latente en la vida, ¿qué otra cosa podría hacer más que seguirle?. Yo no levanté la mano, Dios irrumpió en mi vida”. José Eduardo Peart, colaborador generación 2017-2018: La preparación que se nos da en el cursillo es extraordinaria. Nos da una formación sólida, y no es para menos, ya que se nos prepara para el mejor año de nuestras vidas, un año que se hace realidad en la batalla de cada día. En el día a día del cursillo se busca que seamos mejores personas, que tengamos una relación más íntima con Cristo y que aprendamos a transmitir a los demás esta experiencia. Es una probadita de lo que nos espera en el año, una batalla diaria para superar los obstáculos que se nos irán presentando en el camino. Es entender que la manera de superar los problemas es teniendo claro que esto lo hacemos por Cristo, en Él y para Él. Sin Él sería muy pobre nuestra entrega, sería sólo una entrega humana que no transforma, que no trasciende. ¡Esto es un poco de lo mucho que aprendimos a lo largo de un mes, un mes lleno de formación para la universidad de la vida!

Los colaboradores son miembros del Regnum Christi que ofrecen uno o más años de su vida para trabajar a tiempo completo sirviendo a la Iglesia a través del Movimiento.

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